Recuerdo a los chicos que amé en la realidad, los compañeros de clase que eran los culpables de que día tras día asistiera con ilusión a las aulas solo por ver su cara. A otros no los conozco. Son caras borrosas a las que, mientras duermo, entrego todos mis sentimientos. Ese beso que en la vida real, la que se puede tocar, nunca tendrá lugar, se vuelve tan tangible y verdadero como las teclas que ahora estoy pulsando.
01 junio 2012
Y los sueños, sueños son...
Recuerdo a los chicos que amé en la realidad, los compañeros de clase que eran los culpables de que día tras día asistiera con ilusión a las aulas solo por ver su cara. A otros no los conozco. Son caras borrosas a las que, mientras duermo, entrego todos mis sentimientos. Ese beso que en la vida real, la que se puede tocar, nunca tendrá lugar, se vuelve tan tangible y verdadero como las teclas que ahora estoy pulsando.
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Etiquetas: Filosofando, Vida
19 abril 2012
¿Qué buscas aquí? II
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Etiquetas: Tonterías
29 marzo 2012
70 años sin Miguel

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Etiquetas: Biografías, Literatura
11 marzo 2012
Algunas veces tenemos un mal día
me tienen que enterrar
y que dos cipreses negros
se comerán mis sueños
Si no fuera porque mi padre
siempre llora en los entierros
me mataría mañana
sin pensar en ello
Si no fuera porque
alguien me llorara
eché de menos mi cuerpo
mi manera de mirar
Si no fuera porque mi amante
es algo sentimental
me mataría mañana
sin pensarlo mas
Si no fuera porque
alguien se acordará
para decir dios la guarde
o el diablo la tendrá
Si no fuera porque es tan triste
convertirse en recuerdo
me mataría mañana
sin pensar en ello
Si no fuera porque
me querrán confesar
para abrirme el cielo
de par en par
Si no fuera porque he pecado
y no pienso volverme atrás
me mataría mañana
sin pensarlo mas
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10 marzo 2012
"Criadas y señoras" la novela y la película
Durante este último mes he tenido la oportunidad de leer un libro que se ha llevado a la gran pantalla y, además, con bastante éxito, Oscar incluído.
En este caso me temo que la novela supera con creces al film.
CRIADAS Y SEÑORAS, LA NOVELA
La autora consigue plasmar la realidad de como era la vida en el Misisipi de los 60 de las criadas negras y sus señoras blancas. Es increíble como ha cambiado la vida, para bien, desde hace no tanto tiempo.
Encontramos el punto de vista de tres mujeres: dos criadas y una joven blanca educada casi por completo por su sirvienta de color. Todo en primera persona y distinguiendo muy bien hasta en el lenguaje a cada personaje y su nivel cultural.
Muchas veces vemos diálogos de personas analfabetas o de barrios muy pobres hablando en un perfecto castellano. Esto hace poco creíbles a los personajes y es un detalle muy a tener en cuenta por parte de la autora.
Los miedos, las inquietudes, las ilusiones y el punto de vista irónico de las criadas contrasta con la vida relajada, insustancial y frívola de las señoras.
Algo tan sencillo como escribir varias historias de criadas en aquella época y Estado era tan peligroso como cometer un crimen. Se podía castigar con las represalias del Ku Klux Klan y/o con la cárcel.
Aún así la valentía de tres mujeres hacen realidad el sueño de "poder cambiar las cosas".
Bebes de la historia hasta la última página y te quedas con sed. Esperas que continúe, quieres saber qué les pasará después. Cómo será sus vidas tras el cambio. Pero nos quedamos con la miel en los labios, imaginando qué será de Skeeter, Aibeleen y Minny.
Resumiendo: si os gustan las novelas conmovedoras, capaces de mover algo en nuestro interior y conseguir tenerla en mente durante días, ésta es vuestra novela. No tardéis en comprarla. Por cierto, es el primer libro que leo... en el Ipad. Y me ha gustado la experiencia. Aunque sigo prefiriendo los libros en papel, aunque sea menos ecológico. Es más transportable, no se le agotan las pilas, tienes el volumen en tu estantería para siempre y además puedes prestarlo. Encima el precio no resulta más bajo por ser digital, aunque en teoría, se ahorran muchos costes.
CRIADAS Y SEÑORAS, LA PELÍCULA
Siempre sucede lo mismo cuando vas a ver una película después de haber leído el libro: te defrauda.
Esas personas que ves en la pantalla no son tus personajes. Ellas no hablan así, no tienen esa cara, esos gestos...
Además es imposible condensar todo lo que sucede en una novela en dos horas de film. Los recortes, tan de moda, son tremendos. ¡Se quedan tantas historias por contar! Historias muy buenas, por cierto.
Sin embargo, si no has leído el libro, encuentras una película entrañable, cruda en muchas ocasiones y divertida en otras. Una historia que no deja indiferente e invita a reflexionar sobre el tema de la segregación racial y lo absurda que parece vista desde nuestro tiempo.
Las actrices están impresionantes, no obstante tuvo cuatro nominaciones a los Oscar y Octavia Spencer logró llevarse el de mejor actriz secundaria.
Es una historia bien contada. Se nota que la autora de la novela, Kathryn Stokett y el director Tte Taylor son buenos amigos desde la infancia y trabajan codo con codo para llevar lo mejor de la historia al cine.
Muy recomendable. Ojalá hubiera tenido mayor difusión. A estas alturas se exhibe en muy pocos cines. Claro que también se estrenó de forma muy discreta. Una pena. A veces vamos al cine atraídos por grandes promociones y efectos especiales, desperdiciando la ocasión de asistir a la proyección de una buena historia humana.
Escrito y dirigido por
Lidia
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9:16 p. m.
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Etiquetas: Cine, Crítica, Literatura
28 febrero 2012
Lo que quiero ahora
Supongo que muchos de nosotros nos sentiremos identificados. Particularmente, me da la sensación de que ha sabido leer en mi alma y lo que ha escrito podría haber salido perfectamente de estas teclas que ahora mismo estoy pulsando.
"Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo."
Y como todo lo bueno tiene una banda sonora, he pensado en All I Really Want de Alannis Morissette. Otra gran declaración de intenciones a ritmo de guitarra eléctrica.
Escrito y dirigido por
Lidia
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Etiquetas: Literatura, Música, Periodismo
27 febrero 2012
Pasaba por aquí
Me sigo haciendo llamar "Casiperiodista" aunque me considero ya profesional. Nada de estudiante. Lo cierto es que no terminé la carrera por muy poco. No porque me diera pereza, nada más lejos; la maldita salud. MI maldita salud me ha tenido alejada del mundo real durante todo este tiempo.
Los quirófanos se convirtieron en mi habitat, y más que en habitaciones de hotel que son las que me gustan, he estado en cuartos de hospital. Por cierto, estrené habitación en la nueva Fe de Valencia. ¡Fíjate qué lujo! Habitación y baño individual, para que luego nos quejemos...
La cosa fue mal de verdad y el año pasado un tumor decidió que mi mano derecha sobraba. En julio me amputaron y ahora estreno prótesis.
Todo esto y mucho más hizo que mi cerebro se pusiera en "fase de pruebas" y que las ganas de escribir se fueran al garete.
Aún así, he tenido los redaños de formar parte de la red de blogs Swebloo.
Fui redactora de algunos post por los que me pagaban y todo, poco sí, pero aquí escribo por amor al arte y puede que le dedique más tiempo. Ahora Swebloo ha quebrado y estoy "parada".
También colaboré en Radio L'Om. Se trataba de una sección semanal musical. Elegía una canción que me inspirase algo, contaba por qué y se escuchaba la canción. Todo desde casa en un máximo de diez minutos. Aquí si que gratis total, pero como la radio es mi pasión, pues lo hacía de buen gusto. Pero este año cambiaron la línea editorial y mi sección se fue a la calle.
Ah, entre tantos devenires me saqué un curso rollo postgrado en Locución para radio y TV, que hace poco me enviaron el diploma.
Así que parada, lo que se dice parada no he estado. Eso sí, ¡hay que ver como te corta la vida social estar enferma! He salido muy poco, han sido los buenos amigos quienes han pasado por casa para verme y traerme algo de aire fresco.
También he leído mucho, que es otra de mis grandes aficiones. He leído sobre crímenes suecos, sobre reyes godos, el último de Zafón y ahora he terminado Criadas y señoras (pero esto será en otro post).
Me compré un IPad, por eso de estar al día en nuevas tecnologías. ¡Hay que ver lo que ha cambiado el mundo desde el 2005, cuando empecé este blog!
Ahora tenemos tablets, Smartphones, Facebook, Twitter. Vaya, que estamos todo el día conectados y hablando con los amigos. Sin embargo, cosas que no se explican, cada día quedamos menos en persona.
En Facebook le dices a alguien sin reparos que lo quieres muchísimo (al estilo Nati Abascal-os-quiero-mucho-a-todos). Pero en persona somos incapaces de darnos un abrazo. Facebook es como Gran Hermano, todo se magnifica.
Así que ahora mismo me voy a mi cuenta a ver qué opinan mis amigos de lo que sea y a informar de que he vuelto a escribir.
Próximamente más.
Escrito y dirigido por
Lidia
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6:27 p. m.
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Etiquetas: Vida