12 marzo 2006

Y todo a media luz...

Ayer por la tarde no sé por qué razón ajena a nuestra voluntad, se fue la luz en casa. Es una de esas situaciones poco frecuentes pero que ocurren de vez en cuando, sobre todo cuando hay tormenta, aunque este no fue el caso.
Es curioso cómo reaccionamos en estas ocasiones. Lo primero que hacemos es salir despavoridos en busca de velas y linternas, como si temiéramos que la oscuridad nos trague y no nos deje salir. Nos da miedo no poder vernos unos a otros, si estamos solos, nos da miedo simplemente no poder ver aunque sea la pared de enfrente. Nos conformamos con mirar la llama tenue de una vela y nos resulta gratificante ver como se va consumiendo. Al menos es lo que he observado las veces que ha pasado esto en mi casa.
Otra cosa que me resulta curiosa es como cambian entonces nuestras prioridades. Nos dedicamos a hacer cosas que no haríamos nunca en caso de tener luz. Con luz unos estarían viendo la tele, otros jugando con la consola o frente al ordenador, o simplemente oyendo música o leyendo.
Sin luz... hablamos. Sí, hablamos entre nosotros y nos lo pasamos bien. Y nos conocemos más. Aunque sea hablando de lo mal que lo pasaremos como no vuelva pronto la dichosa luz. O preguntándonos si la avería afectará a todo el barrio.
- ¡Mira, mira, los de enfrente tampoco tienen luz!
- Eso es que ha sido una avería general.
Estas frases nunca fallan.
A mí me gusta recordar cuando pasaba esto pero además éramos niños. Todo nuestro alrededor se transformaba. La iluminación de la casa era distinta, misteriosa, como si fuera un castillo encantado. Jugábamos a proyectar sombras en las paredes o a buscar fantasmas.
Ahora, de mayores solo nos preocupa que vuelva pronto la luz porque no funciona la vitrocerámica y no podremos hacer la cena.
Cosas de la edad...

3 comentarios:

Malabarista dijo...

Vaya, eso es porque no vives en mi pueblo. Todos los fines de semana se va la luz en alguna parte de la ciudad y creo que empezamos a acostumbrarnos a eso de la oscuridad. El rpoblema es que suele irse los domingos y los hombres no pueden ver el fútbol... ¡Qué lástima!

Lyra dijo...

El año pasado tuve un profesor que decía que el petroleo se iba a acabar en menos de 20 años e ibamos avolver todos a la edad de piedra... Mira, al menos no nos aburririamos porque hablariamos...

Quizá si es cierto que cambiamos nuestras prioridades cuando se va la luz, y lo de buscar velas sé que es una bobada pero quedan de un bonito...

Juancho G dijo...

en mi caso, solo bajo de mi depto (vivo en el primero)para escuchar las respuestas del portero del edificio, ante la lluvia de preguntas ¿y...cuando vuelve? o ¿funciona el ascensor? o una muy original: "mi portero electrico no funciona! porque no se fija que tiene" ja! sus respuestas son por demas ocurrentes, pero irrepetibles...