15 marzo 2007

Nº 13: URGENCIAS



La pionera en cuanto a series de hospitales, la única y verdadera, la auténtica… En fin, ya habéis pillado el rollo. Esa es Urgencias. La serie médica con la que aprendimos a decir cosas como “¡Está fibrilando!”, “Un mililitro de atropina, rápido”, “¡Código azul, código azul!”, y así muchas más. Cosas que hacen que cuando entras en un hospital te sientas mucho más integrada, más en la salsa de los médicos, como si por haberte aprendido unos cuantos tecnicismos ya supieras algo de medicina. Y no.

Con Urgencias aprendimos lo complicadas que son las vidas privadas de los doctores, que para ser médico hay que estar muy bueno y que trabajar en un centro sanitario es lo más emocionante del mundo.
Así, teníamos a doctores como Carter, Doug Ross (el Clooney, vaya), Kovaj y otros cuantos que no me acuerdo de cómo se llamaban.

Lo malo es cuando aterrizas en la cruda realidad el día en que te haces un esguince y vas a Urgencias. Compruebas personalmente que nadie entra gritando empujando una camilla contigo encima diciendo: “Mujer, 26 años, caída de una bicicleta estática, constantes estables, posible esguince de tobillo…” Y otro desde dentro “Rápido a rayos X, no perdamos tiempo”.
No, no, no… Te esperas 5 horas en una salita llena de gente aburrida y quejumbrosa que lleva allí tanto o más tiempo que tú, y además te lo dice “Uy, pues yo llevo aquí desde las 9 de la mañana…”.

Cuando por fin te toca entrar, una enfermera con cara de acelga te hace una radiografía. Sales. A las 2 horas la mira el médico, que está más harto que tú de estar allí y que ni de coña se parece a Noah Wyle, a Cloony o Goran Visnjic. Te confirma el esguince. Pasas a un box donde un auxiliar te escayola, te dicen que reposes 15 días y que pidas hora para una consulta. Te vas.
Así es de duro. Como leí en un comentario de una lectora de este blog: ya no cunde ir a urgencias.

La mala gestión de un programador borracho hizo que esta serie pasara de emitirse en las primeras temporadas a las 22h o por las tardes a aparecer en nuestra pantalla a las 2 de la madrugada. Por lo que una ya no se entera de si todavía sigue en antena o qué.
La pionera, antes que House, Anatomía de Grey, Hospital Central o Mir, siempre tendrá un lugar especial en nuestros corazones.

14 marzo 2007

Nº 14: BLOSSOM


Una de las series juveniles más conocidas de la televisión. No conozco a casi nadie a quien no le gustara Blossom. Es más, de pequeñas, todas queríamos ser como ella y eso que era rematadamente fea. Eso es lo bueno de esta serie: la protagonista no era perfecta, no era guapa ni tenía un tipazo; sin embargo su personalidad era lo que nos cautivaba. Digo yo que ese debía ser uno de los mensajes “pedagógicos” de esta serie.
Por que, vamos a ver, siendo tan fea ¿cómo es posible que siempre ligara con el tío más bueno y simpático del instituto? Además este tío era un pedazo de pan y nunca se propasaba con ella. Si por casualidad, Blossom ligaba con un tipo “malo” siempre se resistía a la tentación conservando intacta su virtud, como debe ser.

La verdad es que a veces es un alivio que una persona pueda fascinar sin ser una pedante, cursi y presumida como nos tienen acostumbrados en algunas otras series juveniles familiares como Padres forzosos, por ejemplo. ¡Dios nos libre de las gemelas Olsen!

Además de Blossom, la serie tenía otros personajes carismáticos como el padre: Nick Russo, un pianista súper enrollado y liberal, pero que mantenía la moral de sus hijos a raya.
También estaba Joey, el hermano buenorro pero más tonto que Abundio (digo yo si la cosa irá con el nombre porque el Joey de Friends tiene las mismas características…).
Había otro hermano clavadito a ella (¡bien por el casting!) que había sido drogadicto y ahora había vuelto al buen camino y se dedicaba a conducir ambulancias.
Otro miembro de la familia Russo era un abuelete vacilón y juerguista. El que vivía la vida a tope, más incluso que su hijo y sus nietos a quien en más de una ocasión sorprendía porque resultaba más moderno.
Finalmente Six, la amiga hiperactiva enamorada de Joey, que siempre estaba metida en casa de Blossom. Se dice que su nombre se debe al número de cervezas que se tomaron sus padres la noche de su concepción.

Blossom se emitió en TVE1 entre 1991 y 1996. La recuerdo con cariño porque me gustaba. He de confesar que tengo un video casero imitando la cabecera de esta serie, con coreografía y todo, pero eso, amiguitos, nunca lo veréis.

07 marzo 2007

Este mensaje se autodestruirá...

Pss, pss, estoy aquí. Mira hacia la derecha, detrás de esta columna... Soy yo, voy de incógnito. He conseguido conectarme a internet a través de una red inalámbrica con el ordenador portátil, estoy de estrangis, no le digas a nadie que me has visto. Hace semanas que nadie sabe de mí porque mi ordenador principal ha pillado uno de esos virus misteriosos y letales de difícil curación y no sé cuánto tiempo le queda. Quizás un buen técnico por un módico precio pueda aclarármelo.
No sé cuánto rato aguantará esta conexión inalámbrica, no es muy segura, así que te tengo que dejar. Tendrás noticias mías en cuanto pueda volver a conectarme. Espera una señal y nos veremos en este mismo lugar.
Y recuerda, tú no me has visto.

15 febrero 2007

¡SEGUNDO ANIVERSARIO!

Parece mentira que ya hayan pasado dos años desde ese día en el que decidí crear un blog, a ver cómo era, qué salía y lo que duraba.
La respuesta a estas preguntas ya la tengo:
- Es divertido escribir lo que me de la gana sin censura y que me lea gente de todo el mundo que me deja comentarios en los que expresan su opinión y me animan a seguir.
- ¿Qué sale? Amigos, muchos más blogs que visitar, creatividad, reflexión, tonterías (me gustan las tonterías...) y una buena base de datos personal en la que puedes comprobar que hace un año estabas escribiendo lo mismo que ahora...
- ¿Cuánto dura? Pues de momento dos años y espero que por lo menos uno más. El objetivo es terminar el DIARIO DE UNA ESTUDIANTE DE PERIODISMO cuando acabe la carrera. Entonces pasará a ser DIARIO DE UNA PERIODISTA (EN PARO) jeje.
Pero me parece que me va a dar para un par de añitos más sin cambiar el nombre.
Así que, amigos, nos vemos en la red y nos leemos durante un año más.

09 febrero 2007

Nº 15: LA DOCTORA QUINN


Lo prometido es deuda. Aquí sigue la lista con mis series favoritas. ¿Qué hubiera sido de los sábados por la noche sin la serie de la Doctora Quinn y sus innumerables aventuras? Un rollo. Por eso todos la veíamos en 1995 en TVE1.

La historia transcurría en 1867 en un pueblo en medio de un territorio salvaje llamado Colorado Spring. La vida del pueblo cambia cuando una "joven" doctora llega desde Boston para ejercer la medicina. Y claro, lo típico: que si una mujer no puede ser médico, que quita, quita, a mí no me toques, ya me arreglará la apendicitis el barbero... y todo eso. Porque en Colorado Spring lo más próximo a un médico que tenían era el barbero y le tenían mucha fe al hombre. Por eso éste le tiene manía a Micaela Quinn, la doctora.

Resulta que nada más llegar se le muere una paciente y adopta a sus tres hijos, porque ella es muy capaz y puede con todo.

Lo que me daba rabia de este personaje es que se metía en todo, era lo que llamamos en Valencia, una arregla-parroquies. Es decir, problema que había en el pueblo, allí que iba ella a meter cizaña y solucionarlo, como si los demás fuesen todos bobos.

Además ella era perfecta, nunca se equivocaba. Era capaz de curar desde una pierna rota o un corte en una mano hasta un cáncer de ovarios o de mama; todo eso en una cabaña de madera como quirófano.

En un capítulo viaja a Boston porque su madre le dice que está muy enferma. El médico le diagnostica cáncer de hígado y que le quedan dos telediarios. Pero ella le palpa el estómago y dice que se ha intoxicado con unas almejas (!). El médico se mosquea. Pero ella les pide por correo un potingue a los indios de los que es amiga y se cura su madre. ¡Ahí queda eso!

Y es que en esta serie también había indios (nativos americanos) que eran muy colegas de Sully, el novio de la doctora. Los del pueblo hacen como que no los quieren pero los indios siempre traen medicinas que los ayudan. Por que otra cosa no, pero los indios no son nada rencorosos, aunque intenten exterminarlos. El jefe indio era Nube Danzante.

También había negros, en concreto una pareja. Él era herrero y ella se monta un restaurante. Cosa curiosa que en 1867 vivieran tan integrados en el pueblo una pareja de negros, pero es que el pueblo de la doctora Quinn era muy progresista. Siempre había algún puntito de mini hostilidad hacia los diferentes, pero al final todos aprendían la lección y decidían que todos merecemos respeto y cariño.

Porque en la serie de la doctora Quinn todo conflicto familiar o vecinal se solucionaba con una amorosa y pedagógica charla y un cálido abrazo.

30 enero 2007

Se hace sabeeeer...

... que a petición de Carson, lo que me parece razón suficiente, en breve acabaré la lista de mis series favoritas que he dejado vilmente a medias. Las razones son varias:
1. Se me borró el archivo donde tenía las URL de los videos de YouTube con las cabeceras y he tenido que volver a buscarlas. ¡Qué cansino, por Dios!
2. La falta de comentarios y entusiasmo por parte de los lectores me hizo pensar que os importaban tres pepinos y ya que me costaba un trabajito hacerlo, yo que soy vaga por naturaleza, decidí dejarlo.
Pero, vamos, que con que me lo pida uno solo ya lo retomo encantada de la vida. Eso sí, después del examen del día 6 de febrero, si no es mucho pedir.
Hale, hasta más ver!

29 enero 2007

¡Cuánto Glamour, oiga!

Ayer se celebró la XXI gala de los Premios de la Academia - antes se llamaban Premios Goya, pero no sabemos por qué motivo ya no -.
Fue una gala larga, aburrida y carente de ese halo de elegancia y estilo, lo que llamamos glamour, vamos. Es decir, que fue como siempre.
Dejemos de negar lo evidente: los americanos si saben hacer de todo un gran espectáculo, nosotros, por mucho que lo intentemos, no.
Aunque es verdad que los académicos españoles se esfuerzan cuanto pueden por evitar parecerse lo más mínimo a los yankis y si en eso hay que dejarse la elegancia y la educación en casa, pues te la dejas y punto.
Daniel Martín: Oh, sí, soy malo malísimo, y con este modelito los seguratas no me habrían dejado entrar en los Oscar.
Por lo menos la Ministra Carmen Calvo en esta ocasión no se vistió de Ágatha Ruiz de Prada.
Para empezar, la alfombra no era roja, sino verde, verde marciano, verde marciano con publicidad de Jameson. El verde no queda bien en cámara, ni hace buen color a la gente mezclado con los focos y los flashes de las fotos. Si esto lo sé yo, me imagino que alguien más se habrá dado cuenta. Pero hay que ser original.
Pero vamos a la gala. Duró así como 8 horas, no, espera, eso es lo que me pareció a mí. Es que como cada 10 minutos hacían 25 de publicidad, me dio tiempo de sobra de ver todo el episodio de Aída.
Se pasaron mucho con la publi. Además la gala estaba retransmitida con media hora de retardo. No sé para qué, pero así lo hicieron. ¿Miedo a que alguien enseñara una teta? ¡Por favor, si ya hemos visto las tetas de todas las actrices! Es obligatorio en todos los guiones de las películas españolas.
El presentador este año fue José Corbacho, que el año pasado ganó un Goya por Tapas.
Un ser original donde los haya. Se cambió de modelito cinco veces, cada cual más estrafalario que el anterior, pero muy en su linea. Sin duda de lo mejorcito de la ceremonia. Además estuvo amenizada con algunos sketches rodados con el elenco de Homozaping, en los que parodiaban algunas de las principales películas.
A ver si así me crece el pelo
El pastel se lo repartieron dos películas: El laberinto del fauno y Volver. Curiosamente, las dos que tienen algo que ver con los Oscar.
Aquí se nota que todos son amiguetes y se quedan los premios los mismos de siempre. ¿Por qué sino, si hay más de 200 películas rodadas este año, siempre estaban nominadas las mismas?
Otra cosa que me llamó la atención fue lo sosos que son los actores y actrices fuera de la gran pantalla: Leticia Dolera, Kira Miró, Nawja Nimri (fumada), Daniel Martín. ¡Por favor un poco de entusiasmo que esto no es un funeral! Pues nada, como si los hubiesen obligado a estar allí...
Al final, todos contentos con sus premios: Juan Diego y Pe los mejores actores y los demás cada uno lo suyo.
Porque de la calidad de las películas y de lo bien que aprovechan el dinero de las subvenciones del Estado mejor no hablamos hoy ¿verdad?
¡Hemos ganado, hemos ganado, oe, oe, oe!
Y por último, algo inquietante:

Sí, soy el abuelo de Viggo Mortensen, y también hablo raro.

25 enero 2007

La siesta


Los últimos comentarios en el post anterior y un "tienes muy abandonado el blog, que lo sepas" me han animado a escribir algo hoy aunque solo sean divagaciones sin sentido. A veces estas entradas en las que no piensas decir nada interesante resultan a la larga las mejores.

Estoy intentando resurgir de mis cenizas cual Ícaro estimulando mi mente con cosas creativas y satisfactorias para los sentidos. Definitivamente, los apuntes matan neuronas y aplatanan la mente.

Concretamente los apuntes en mi caso producen un sueño irremediable. Me duermo... Es por ello que me he echado una siesta de una hora en el sofá viendo la tele. Se queda una más a gusto que nadie. ¡Bendita siesta, deporte nacional! (para el que puede).

Digo para el que puede porque parece que en el extranjero piensan que los españoles después de comer ya no trabajamos, sino que nos dedicamos a hacer la siesta. Este hecho quedó demostrado el día del trágico accidente del metro de Valencia - 3 de julio de 2006 - cuando viendo la CNN, señores, me encuentro con un cartelito en la parte inferior de la pantalla que rezaba: "Ha habido muchas víctimas porque a esa hora iban a sus casas a comer y a hacer la siesta". Verídico. Pasmada se queda una ante un periodismo de calidad como ese.

Pero bueno, tras la siesta me he puesto a leer unos libros sobre arte que trae los domingos el diario Las Provincias. Concretamente el de Van Gogh, mi pintor favorito, simplemente genial.
Me han entrado unas ganas locas de visitar su museo en Amsterdam. ¿Quién me acompaña?

Después de leer un rato, he cogido la Nintendo DS lite (joer cuánta propaganda hay en este post*) y he hecho unos cuantos ejercicios de Brain training a ver si espabilo. Mi edad mental hoy es de 36 años. Bueno, no está del todo mal, aunque el otro día conseguí llegar a 26, que además es mi edad real.

Ahora estoy escribiendo esto antes de ponerme a hacer el guión para el programa de radio que grabamos mañana, mientras tanto, saboreo unos Bocabits y escucho un CD recopilatorio de canciones de Rock and Roll de los Beatles. Ahora está sonando "Back in USSR" y no puedo evitar ver en mi cabeza a Moritz de OT haciendo el imbécil en el escenario con esta canción. ¡Mierda! ya nada será lo mismo.

Cambiando de tema, me gustaría colgar los programas de radio en el blog pero como soy una negada no sé cómo hacerlo, así que si alguien sabe cómo demonios colgar archivos de sonido aquí, de unos 250 MB, me lo explique por favor.

Mientras tanto, si tenéis interés podéis escucharlo en http://www.upv.es/ pinchando en el enlace de radio y TV a las 23 horas los lunes.


* Entrada patrocinada por CNN, Las Provincias, Nintendo, Bocabits y Emule.

La siesta, Vincent Van Gogh (1890)

21 enero 2007

Malos tiempos para los blogs

Sí, todavía sigo viva y con conexión a internet. Ay, el mes de enero es muy malo para ocuparlo en aficiones como el blog. Que si los exámenes, trabajos y demás chorradas una ya no tiene tiempo de nada. A todo esto he de añadir una ausencia de ideas total que me está asustando porque ya dura demasiado. ¿Qué fue de mi mente creativa y ocurrente? Debí dejarla en algún montón de aburridos apuntes de Historia del periodismo o debí olvidarla en el asiento de un autobús porque hace días que no la encuentro.

Lo siento por aquellos que me siguen pacientemente y (para mi asombro) me leen y les gusta. Una hace lo que puede y a veces las circunstancias me desbordan.

Vaya, menudo rollo estoy soltando.

Pues eso, que cuando tenga un rato y algo que contar tendréis noticias mías, lo prometo.

01 enero 2007

¿Otro café?


Primer día de enero y ya me encuentro con algo diferente. Qué deprisa aparecen los cambios este año...
Esta tarde estaba paseando justo por delante del instituto Sorolla en el que estudié BUP y COU, por aquél entonces se llamaba I.B Sorolla, ahora I.E.S, cosas de la ESO. Es un instituto feo: estructura entre fábrica y cárcel, color gris y ventanas enrejadas. Ahora ya no les dejan salir a la calle durante el recreo, pero cuando los de mi generación y otras tantas asistíamos a clase en este centro solíamos pasar los momentos sin clases en una cafetería de enfrente llamada Emar.

Al recordar esto, he mirado en dirección a la esquina donde se encuentra y me he topado de bruces con una sucursal del BBVA. Sí, nuestra cafetería ha sido sustituída por un banco. Qué típico y qué triste a la vez. No podía ser otra cosa sino un banco. A mi mente ha venido una estrofa de una famosa canción de Sabina:

"No había nadie detrás de la barra

del otro verano, y en lugar de tu bar

me encontré una sucursal del banco hispano americano.

Tu memoria vengué a pedradas contra los cristales.

Sé que no lo soñé,

protestaba mientras me esposaban los municipales".
Y eso hubiera querido hacer yo, liarme a pedradas contra ese banco que ocupa el espacio donde antes estaba nuestro lugar favorito para echar los ratos libres o sitio de quedada cuando salíamos a tomar algo con los amigos.

En el Emar estudié algo de la selectividad una tarde que llovía y no quería irme a casa, mientras en la mesa humeaba una taza de café.

Allí también nos escapábamos de alguna clase aburrida que no queríamos escuchar ese día y preferíamos ocupar esa misma hora en charlar y tomar algo.

En el Emar, Vicente, Bárbara y yo, que por entonces éramos los tres mejores amigos del mundo, planeamos un viaje a Barcelona que nunca se llevó a cabo. Y ahora ya no sé qué es de ellos.

También en compañía de Vicente pasé la tarde del 11-S en el segundo piso del Emar mientras veíamos la imagen de las torres viniéndose abajo una y otra vez en el televisor y hablando seriamente sobre el porqué de todo aquello.

En definitiva, ha sido protagonista de muchas ocasiones en las que nos encontrábamos una tarde y surgía la eterna pregunta: ¿Dónde vamos?... Pues vamos al Emar... Vale.

En fin amigos, todo cambia. Los lugares, los amigos, las situaciones... pero siempre habrá alguna cafetería abierta donde pasar una de esas tardes hablando de cualquier cosa con quien más te gusta estar.

¿Otro café?

13 diciembre 2006

Warholeando


Ya sabéis cuánto me gustan estas tonterías, así que aquí tenéis la última muestra de uno de mis descubrimentos. He encontrado una página en la que introduces una foto y te sale un cuadro de estos de Andy Warhol como los que pintó con el retrato de Marilyn Monroe, por ejemplo.
Así que aquí me tenéis convertida en musa del pop art de andar por casa.

07 diciembre 2006

Nº 16: CANCIÓN TRISTE DE HILL STREET

Tengan cuidado ahí fuera.
Con esa frase despedía cada mañana a sus agentes el sargento Esterhaus antes de que salieran a patrullar las peligrosas calles de una ciudad norteamericana cualquiera, ya que nunca se especificó en la serie en qué ciudad se encontraban (una cosa como Los Simpson y Springfield).
Canción triste de Hill Street se emitió entre 1981 - 1987, aunque supongo que en España la vimos unos añitos más tarde o se repuso en algún momento, porque no creo con con 6 ó 7 años que tenía yo en el 87 pudiera recordar gran cosa... Lo que sí recuerdo son esos dos rombos que ponían al inicio y que tanto nos fastidiaban: "oh, oh, dos rombos, niños, a la cama". Eran otros tiempos.
El caso es que fue una de las primeras series de policías en una comisaría y era una novedad ver la triste vida de aquellos que dedican su profesión a cazar a los malos.
Envuelta en una atmósfera gris de calles húmedas y policías vestidos de vagabundos (había uno, sí, y mordía), nos dejaba el amargo sabor de boca de aquellos que patrullan las calles más cutres de la ciudad y se encuentran a todo tipo de fauna urbana.
De hecho, el título de la serie original es "Los azules de Hill Street" por aquello del uniforme, pero aquí se tradujo como "Canción triste" seguramente por lo del blues. En mi opinión, prefiero que se tradujera así porque Los azules de Hill street me suena muy chungo.
Además la propia sintonía de la cabecera nos lo evoca. Una de las mejores bandas sonoras de series policíacas de todos los tiempos.
En definitiva, en esta serie no había buenos ni malos entre sus protagonistas. Eran personas normales con sus defectos y virtudes, que pueden acabar alcohólicos o sucumbir a algún soborno si tienen una mala racha. Personas que tenían que encontrarse con lo peor de la sociedad todos los días: bandas callejeras, ladrones, prostitutas y chulos... Algo que aquí veíamos muy lejano, como algo que solo pasa en las películas o en las calles americanas, sin saber - inocentes nosotros -, que estábamos contemplando nuestro futuro.

05 diciembre 2006

Nº 17: CHEERS

Bienvenido al lugar donde todo el mundo conoce tu nombre.
La lista no tendría sentido si no incluyera esta serie. Cheers es una de las mejores comedias de situación jamás emitida. Con solo un escenario fijo, como si de una una obra de teatro se tratara, consiguió aguantar nada más y nada menos que 11 temporadas en antena y estuvo nominada a 117 Emmys, de los cuales ganó 28, tres de ellos se los llevó Rhea Perlman por su interpretación de una camarera con muy mala leche.
El truco de tanto éxito es un excelente guión y unos personajes/actores espléndidos en sus papeles, cada cual con más personalidad.
En España empezó a emitirse en 1983, por las mañanas, dentro de un programa presentado por Jesús Hermida.
A todos nos encantaban los lios que se traía Sam Malone (Ted Danson), el dueño del local, con las mujeres. Era todo un golfo, aunque intentaba llevar una relación con Diana Chambers (Shelley Long), la camarera más sensata del mundo, que en 1987 sería sustituida por Kristy Alley en el papel de Rebeca.
Además estaba Woody (Woody Harrelson), que interpretaba a un barman ingenuo e inocente, un tanto bobo. diría yo, pero que siempre tenía alguna frase que sentenciaba alguna situación y que hacía pensar a los demás si en realidad no sería tan tonto como parecía.
Y por último los clientes. Norm, el gordo a quien todos saludaban con un efusivo "Nooorm" cuando entraba al bar; Clift, el cartero y, como no, Frasier Crane, el psiquiatra a quien conocimos en Cheers y más tarde seguimos en el spin off de su propio nombre.
Así era Cheers, una serie sencilla y amable que no nos cansábamos de ver. Ojalá se hicieran más a menudo productos como este y no tanta chorrada televisiva que no hay por donde cogerla. Prefiero no decir nombres...

01 diciembre 2006

Nº 18: STARMAN


Esta es otra de aquellas series que veíamos a la hora de la merienda cuando éramos pequeños y nos dejaba alucinados con la historia. Se emitió entre 1986 - 1987, sí duró poco, aunque seguramente aquí vino más tarde, pero yo la recuerdo todavía porque me llamaba la atención que un tipo bajara de una nave con una bola fluorescente (¿qué les pasa a los extraterrestres que siempre llevan bolitas o esferas? - ver serie "De otro mundo"-).
La serie Starman estaba basada en la película homónima estrenada en 1984 y dirigida por John Carpenter, aunque en esta ocasión el protagonista era Jeff Bridges.
La historia trata de un ser extraterrestre que había visitado la Tierra y dejado un hijo. 14 años después, cuando sus padrastros mueren, Starman regresa a la Tierra para rescatar al chico y buscar a la verdadera madre, Jenny. En esta venida, Starman asume la identidad de Paul Forrester, un fotógrafo que se muere en un accidente de aviación.
Y así, como si tal cosa, el chaval se va con el primer tío raro con una bolita luminosa que le dice que es su padre biológico e interestelar. Pero ¡ay! no iba a ser todo tan fácil. Allí había un policía avispado que se percata de la llegada del ser interplanetario y se echa a la busca y captura del susodicho. El tipo no va a parar hasta que lo tenga congelado en una cápsula o le haga una autopsia. Pero Starman y su hijo son siempre más rápidos y aunque parezca que en cada capítulo el poli les pisa los talones y los va a atrapar en el último momento consiguen escapar.
A mí me gustaba la serie y su música y me daba mucha rabia el policía ese que no los dejaba tranquilos nunca a los pobres, que iban por ahí sin hacer daño a nadie... ¡Cuántas injusticias!

21 noviembre 2006

Nº 19: COLEGIO DEGRASSI

En efecto, yo veía esta serie y me gustaba. Supongo que porque era fácil identificarse con los personajes. Colegio Degrassi fue la primera serie de institutos que vi y creo que es la mejor de todas. Ni punto de comparación con Sensación de vivir y todas esas pijadas. Me imagino que debe haber una diferencia entre que una serie sea norteamericana o canadiense, como es el caso.
En Colegio Degrassi los protagonistas tenían la edad que decían tener sus personajes. Si hay que tener 13 años pues se tienen y punto y si a los 13 años hay granos en la cara, pues los hay ¿qué pasa?.
Por supuesto, las tramas ya eran lo más. Estaba la típica chica que en su casa es modélica y cuando llega a clase se mete en el baño y se cambia de ropa para ponerse a la última moda (y en los 80 eso tiene mérito).
También otra que llevaba una cresta chulísima, creo que era Spike.
Se tocaba el tema de las drogas, el sexo con sus enfermedades (entre ellas el SIDA) y los embarazos adolescentes, supongo que como en todas las series de este tipo, pero desde un punto de vista más real.
Colegio Degrassi empezó a emitirse en 1987 y ha tenido muchas temporadas: empezó con Degrassi Junior high, luego Degrassi High School, etc. en función del crecimiento de los personajes. Hace unos años se emitió la Nueva generación de Degrassi, cuyos personajes son adolescentes de hoy en día, incluso la protagonista es la hija de Spike, la de la cresta.
En el primer episodio de esta nueva generación pudimos ver qué pasó con la vida de aquéllos chicos y chicas de los 80.
Seguramente lo mítico de esta serie es que nunca han vuelto a repetirla, por lo que la tenemos en la memoria de cuando éramos niños y en ese caso las cosas se ven de distinta manera. Quizás si la viéramos ahora los personajes ya no nos parecerían tan "guays", sino unos críos normales y corrientes. Como dice la canción:
Wake up in the morning, feeling shy and lonely,Gee, I gotta
go to this school.
I don't think I can make it, don't think I can take,
I wonder what I'm gonna do.
But when I look around and see,that someone is
smiling right at me,wait, someone
talkin' to me, hey, I gotta new
friend.
Everybody can succeed, all you gotta do
is believe, let's be honest
with yourself, forget your fears and doubts,come on
give us a try at Degrassi Junior High.

19 noviembre 2006

¡Ahi va, si tengo un blog!

He vuelto. No es que se me haya olvidado que tengo un blog y que eso supone tener que actualizarlo unas cuantas veces a la semana por lo menos, ejem.
En realidad acabo de volver de otra de mis breves pero intensas vacaciones hospitalarias, así que he estado fuera de cobertura una semanita.
De toda esta experiencia me traigo alguna que otra anécdota divertida. En estos sitios hay que ver las cosas por el lado bueno o morirse de asco. Yo opto por la primera opción.
Para empezar, me tocó como compañera de habitación una chica gitana. Ya sabemos lo que ocurre cuando hay un gitano hospitalizado: acude a verlo tooooda su familia, hasta los primos de Quintanilla del Toboso (y los gitanos tienen muchos primos).
En una de tantas tardes tediosas de guardar cama y ver una televisión de 12 pulgadas y que además está de perfil desde mi posición, me encontré en La dimensión desconocida cuando me percaté de que había siete gitanas adolescentes, la abuela y la madre en la habitación, que además habían puesto un culebrón en la tele y lo vivían con intensidad.
Yo no soporto los culebrones, pero ya se sabe el dicho: si no puedes con el enemigo únete a él. Y eso hice.
Me puse a ver la telenovela y a comentar los lances con mis compañeras de habitación, aunque con cierto tono sarcástico que no creo que pillaran. Fue una tarde entretenida. Aprendí que en Suramérica las mujeres nacen ya con la silicona puesta, que no hay gordas, que no existen los granos, todas son rubias y viven en mansiones. Se quedan embarazas del novio de otra y no se lo pueden decir nunca, bajo nungún concepto. Si están en el hospital (aunque sea en coma) el maquillaje nunca se va.
En mi próxima visita hospitalaria (espero que dentro de mucho tiempo) me llevaré el waterproof y el gloss, por si acaso aparece el médico guapo con el que tengo que casarme.
Se aprende tanto viendo la tele...
Más series de televisón en breve. Disculpen las molestias.

10 noviembre 2006

Nº 20: TWIN PEAKS


Si hay que quedarse con algo de esta serie, yo me quedo con la música. Nunca he escuchado una melodía que me llegara tanto al alma. En serio, me pone los pelos de punta, me lleva a un lugar perdido, me dice que hay algún misterio oculto y si cierro los ojos llego a Twin Peaks y me encuentro a la famosa Laura Palmer metida en una bolsa de plástico, muerta, con los labios morados, mojada, pero conservando todavía parte de su belleza.

Twin Peaks o "¿qué demonios está pasando aquí?" o también - en palabras de Homer Simpson - "Qué bonito... no entiendo nada de lo que estoy viendo" (mientras ve a un tío bailando con un caballo azul) es la serie que nos tuvo a todos enganchados en 1990. A mis 10 años no entendía casi nada, pero me dejé de preocupar al ver que mis padres y mi hermano de 14 años estaban como yo. ¿Quién mató a Laura Palmer? era la pregunta más repetida. La verdad, no me acuerdo de quién fue. Quizás debería haberla vuelto a ver aprovechando que Cuatro la está emitiendo de nuevo.

Lo que recuerdo es que en los kioscos vendían el Diario de Laura Palmer. Menudo negocio la serie. No lo compré pero siento curiosidad por saber de qué iba y quién lo escribió. Si alguno de vosotros lo tiene, que me lo cuente por favor.

Como conclusión final me quedo con unas frases de Filmaffinity sobre la serie: "Antes de que el director delirara con el irritante y esotérico argumento de los capítulos posteriores (que ya no dirigió él), David Lynch nos deleitó con 2 de las horas más brillantes e hipnóticas que se han visto jamás en una serie de televisión".

Por cierto, la música es obra de Angelo Badalamenti. Por si a alguien le interesa.

Nº 21: REMINGTON STEELE

Aquí tenemos una de esas series policiacas que tanto gustaban en los 80, al más puro estilo Luz de luna, en el que una pareja de detectives se mete en toda clase de lios con tal de resolver el caso en cuestión, y eso sí, evitando la tensión sexual entre ambos.
Remington Steele se emitió entre 1982 y 1987, aunque llegó a España en 1986. Una serie que nuestras madres veían porque no querían perderse a un jovencísimo y desconocido Pierce Brosnan, que ya apuntaba maneras y sospechas de que llegaría lejos.
La historia es sencilla: una joven detective, Laura Holt ve que se ha metido en un mundo que todavía es considerado "cosa de hombres" cuando funda una agencia que lleva su nombre y no llega ni un caso. Por eso, decide contratar a un hombre de dudoso pasado, para que se haga pasar por un gran detective que, en apariencia, es su jefe. La agencia de investigación cambia radicalmente, las ofertas de trabajo son numerosas ya que se ha corrido la voz de que Remington Steele es uno de los mejores detectives de Estados Unidos.
Como personaje secundario tenemos a Mildred, una señora de la tercera edad que fue agente secreto y perdió su empleo por ayudar a Steele a que saliera indemne de un asunto de evasión de impuestos, Remington se siente en deuda con la mujer y la contrata para la agencia.
En conclusión, una serie entretenida con guiños a grandes películas de intriga como Encadenados, Cayo Largo, El halcón Maltés, ya que muchas veces se utilizan referencias a ellas para resolver los casos.

07 noviembre 2006

Nº 22: ALLÒ ALLÒ

Escuchen atentamente porque solo lo diré una vez. Nos encontramos ante una de las mejores series cómicas y surrealistas de la historia de la televisión, sin lugar a dudas. Al más puro estilo Monty Phyton, esta producción británica que se emitió durante la década de 1982-1992 te hacía reir con los sketches más absurdos, pero más inteligentes.
La historia transcurría durante la Segunda Guerra Mundial en un pueblecito francés, Nouvion, durante la ocupación nazi. Concretamente, la acción se sucede en el café de René Artoise, el protagonista.
Todos los personajes principales y secundarios son importantes en esta serie, todos tienen su disparatado granito de arena que aportar a esta enredada y alocada historia, y por ello son dignos al menos de mención: L'Clerc el falsificador de los mil disfraces...(y una sola cara) cuya frase en todos los episodios era "Pss, pss, soy yo, L'Clerc" cuando se presentaba disfrazado pero era evidente que era él; Herr Otto Flick el diabólico envidado de las SS y su ayudante Von Smallhausen; Helga la secretaria del General von Klinkerhoffen de la que Otto está enamorado al igual que el Capitán Alberto Bertorelli de la armada Italiana; el teniente Grubber poseedor de un flamante carro blindado y con intenciones un tanto... extrañas respecto a René; Madame Fanny la madre de Edith una anciana quejica y adicta a la ginebra, Monsieur Alphonse el enterrador y pretendiente de Edith... y por supuesto, la joya, el mejor y más divertido de todos, Crabtree un agente inglés disfrazado como un policía francés y que cree que sabe hablar correctamente el idioma, sus continuos juegos de palabras son sin duda de lo mejor de la serie (I was pissing (passing) by the door).
En definitiva, una de las mejores obras de humor, de la que podría escribir mucho más, pero no quiero extenderme demasiado. Lo mejor es verla y, no se lo digáis a nadie, pero en el emule está.
Vosotros mismos.



Para muestra, este pequeño sketch

04 noviembre 2006

Nº 23: UN MÉDICO PRECOZ

Esta serie es la típica que podríamos ver los sábados por la tarde con toda la familia. Una serie que inspira buen rollo y amabilidad por los cuatro costados.
Se trata de la historia de Doogie Howser, con ese nombre tampoco es que se merezca mucho respeto, pero sigamos… Doogie es un chico superdotado que con solo 15 años ya ha conseguido trabajar como residente en un hospital y como médico tiene toda una serie de preocupaciones, responsabilidades y decisiones difíciles de tomar. Aunque siempre tiene a su familia que le da consejos y lo apoya.

Supongo que, en el fondo, todos queríamos ser tan listos como Doogie y terminar la maldita EGB en solo nueve semanas. Pero nos quedamos con las ganas. Nosotros no éramos superdotados, éramos solo críos normales.
Pero Doogie al fin y al cabo también era un crío que salía con amigos de su edad y se metía en líos, porque aunque fuera muy inteligente, tenía una mentalidad de 15 años.
Por eso siempre iba con su mejor amigo, un chaval vago y proclive a meterse en fregados y esperaba que su amigo la lumbrera se los solucionara.

No hay mucho más que decir de esta serie que se emitió desde 1989 hasta 1993 y que hizo famoso a Neil Patrick Harris. Tenía una característica y es que Doogie terminaba cada episodio escribiendo en su ordenador una especie de diario personal en el que contaba lo que le había sucedido y las conclusiones que sacaba de todo aquello.

Recuerdo un guiño a esta serie en Padre de familia, en un capítulo en el que los Griffin deben permanecer seis meses en un motel y Meg escribe en su ordenador (mientras suena la música de Un médico precoz) que está harta de la situación pero que está con su familia y los quiere mucho a todos. Entonces Stewie corre al ordenador y borra la última frase para sustituirla por “y quiero matarlos a todos”.
Me imagino a Doogie escribiendo algo similar en su ordenador y ya no me da tan buen rollo…
En fin, otra serie mítica de nuestra infancia que llevaremos grabada en el recuerdo.